M. MARTÍN FERRAND citaba en la edición de ayer del ABC de España al maestro Julio Camba quien en su magnífico "Haciendo la República" observaba que, en el Madrid republicano, «no quedó un hotel de nombre monárquico, aunque en ninguno de ellos se procuró mejorar la comida ni el alojamiento». Es decir, como habitualmente ocurre, los cambios de gobierno suelen estar más inspirados para cambiar los nombres de las cosas que para producir modificaciones sustanciales en la realidad.
Es que con frecuencia interesa más, mucho más, la terminología que las ideas (aunque no nos demos cuenta), y atrapados por las formas, vamos postergando oportunidades de desarrollo y de progreso para entregarnos a algunas posturitas a las que el santiagueño ya las tiene "medio como que caladitas".
Nos quedamos en la cosa chica. Con una que otra concesión a grupos minúsculos que no por ser reducidos son "élite" con la que lo único que tienen en común es el aspecto "cuantitativo". Y del Santiago Grande quien se preocupa?
Entonces tenemos Intervención Federal y dígamoslo para los que no están enterados. La Intervención Federal es por obra y gracia de un presidente que detestaba a los "Juárez" y la decidió en un momento en que era necesario levantar imágen (recordar el desgaste provocado por el Congreso de Parque Norte) golpeando a un matrimonio que a esa altura contaba con menos aliados que los Talibanes en la Casa Blanca y que, por otra parte, ya venían despertando certezas (ya no sospechas) de que "les faltaba algunos caramelos en el frasco.....".
Es verdad que algo similar pasa, por ejemplo, con San Luis. Pero aquí interviente otra factor: la estrechez mental y el egoísmo del "matrimonio" que nunca permitieron crecer a nadie sospechado de ser capaz o de contar con una buena formación. Ni hablar si es que tenían buena llegada con la gente. Así se quedaron sin una "espada" que los pudiese defender de los furibundos ataques propinados a través de los principales medios nacionales ni con gente capaz de encontrar un canal de diálogo para llegar a "K" . Si es más lo que logró Eduardo Abalovich -de la opositora Unión Cívica Radical en una visita al Congreso Nacional por allí de Setiembre- que lo que pudieron todos los enviados del gobierno y el dinero puesto inútilmente para acallar algunos medios. Por eso y porque los legisladores juaristas no son los de San Luis es que Santiago está intervenido y San Luis no.
No se puede negar que en Santiago hubiesen existido gravísimos desbordes institucionales. Que por supuesto los hubo. Más aún le gente parecía estar harta del Juarismo. Hartazgo que va disminuyendo en forma inversamente proporcional al incremento del hartazo hacia los Interventores. Que "otros vendrán que bueno me harán". Pero ocurre que a "K" nunca le importó un comino Santiago del Estero salvo para cobrarse alguna factura pendiente con el "matrimonio" y levantar un poco de imágen castigando a dos figuras a esa altura ya indefendibles. Digamos las cosas como son: Si de percepciones se trata Juárez ha llegado a un punto en el que desde Buenos Aires se lo atisba como algo más próximo a un Herminio que con la imágen de un Italo Luder a la que, en el fono seguramente quiso igualar. o un Felipe Bittel. Sin ir más lejos hace muy poco algún funcionario de la Intervención federal llegó a decir que el peronismo por Santiago no pasó.
Pero ocurre que esa situación institucional que vivía Santiago no difiere demasiado de la que viven más de la mitad de las provincias del país y que si fuese auténtica la validez del diagnóstico y del remedio a esta hora ese medio país debería también estar intervenido. Por otra parte el Gobierno Nacional pudo hacer muy mucho por Santiago -incluso hasta aceptar la renuncia ofrecida por la Señora- y no lo hizo porque no le interesaba. ¿Alguien puede dudar de que si el gobierno nacional solicitaba o sugería un conjunto de medidas o, incluso, de personas hubiese habido alguna resistencia?. Lo que importaba era, como dijimos, cobrar facturas, levantar imágen y por supuesto, ya con la intervención dispuesta, tratar de construir un espacio político que responda al Presidente.
De ahí a atribuir la Intervención Federal o el haber "tumbado" a los Juárez al "trabajo de campo" de algunos personajes de la Universidad Católica, del Colegio de Abogados, del Obispado y a las FM de la cadena "yo también quiero una tajada", es como pensar que el gol de Maradona a los ingleses es gracias al pase que recibió del loco Enrique.
Entonces si la justificación de la Intervención Federal por los antecedentes despierta sospechas que entonces se justifiquen mediante un buen gobierno. Es decir si no puede ser por el "antes" que sea por el "después" y eso no se habrá de lograr maquillando la gestión con golpes de prensa a través de medios a los que ni los dueños le creen. Es decir, nada de cambiar nombres a hoteles sino a mejorar "comida y alojamiento" para lo cual, si es que se tiene idea de como hacerlo, habrá que trabajar en proporción a lo que están cobrando.
P.D. Señores de la Intervención tomen nota: que no se vaya a saber cuanto se gasta en "Viáticos" y ni hablar de los viáticos que se pagan con plata de la provincia aún cuando la Ley de Intervención Federal establece que deben ser soportadoss por la Nación.